martes, 18 de febrero de 2020

Geopolítica del Conocimiento para la Transformación de la Educación.



Filiberto Colmenares
filcol36@gmail.com

            Para interpretar la geopolítica del conocimiento en el contexto del Mercosur sea hace necesario tener claro dichos significados que es el Mercosur? Es el mercado común del sur, es Integración Regional que brinda objetivos favorables en materia de comercio esta comprende  la libre circulación de Bienes, Servicios y Factores productivos entre países; el establecimiento de un arancel externo normal y la adopción de una política comercial común, se firma el tratado el 26 de Marzo de 1991 en la Asunción, Paraguay. Participando los países: Brasil, Argentina, Uruguay, y en fases posteriores, se ha incorporado Venezuela y Bolivia, también tiene unos Estados asociados: Chile, Colombia, Ecuador, Guyana, Perú y Surinam.
            Ahora, que es geopolítica del conocimiento?, en documento extraído de  la entrevista realizada al profesor y escritor Walter Mignolo en 2003, en base a su texto “geopolítica del conocimiento y colonialidad del poder”, señala lo siguiente: “La geopolítica del conocimiento se describe como la demarcación, geo-histórica que sufren las ciencias de estudio y las artes, ubicada en Grecia y Europa, y en el lapso del modernismo”. Esto nos lleva a explicar que el modernismo es un movimiento literario que se desarrolló entre los años 1.880 y 1.920, cuyo objetivo estético es la búsqueda de la belleza como medio para huir de la realidad cotidiana y de mostrar su desacuerdo con la materialista sociedad burguesa.
            Walter Mignolo: argumento trata de desplazar la idea de las geopolíticas del conocimiento en este caso América Latina, argumento.

América Latina” es una consecuencia y un producto, de la geopolítica del conocimiento, esto es, del conocimiento geopolítico fabricado e impuesto por la “modernidad”, en su autodefinición como modernidad. En este sentido, “América Latina” se fue fabricando como algo desplazado de la modernidad, un desplazamiento que asumieron los intelectuales y estadistas latinoamericanos y se esforzaron por llegar a ser “modernos” como si la “modernidad” fuera un punto de llegada y no la justificación de la colonialidad del poder

            Como es sabido, la secularización del conocimiento aparentemente se opuso y distanció de la cristiandad. No obstante, en un gesto complementario mantuvo a la cristiandad cerca, puesto que la religión cristiana les era necesaria a los filósofos de la ilustración para asegurarse de que todas las otras religiones eran inferiores a la cristiana. Y, como también sabemos, si la secularización generó el liberalismo, el liberalismo generó su contrapartida semántica, el marxismo. De tal modo que cristiandad, liberalismo y marxismo, no son dos caras de la misma moneda, sino tres caras de un solo lado de la moneda. El otro lado de la moneda es la colonialidad. Y la colonialidad abre las puertas de todos aquellos conocimientos que fueron subalternados en nombre del cristianismo, del liberalismo y del marxismo.
            La colonización del saber, bajo el control y dominación del cristianismo, liberalismo y marxismo, se puede hacer una reflexión sobre la geopolítica en la región del Mercosur, la principal y más recomendable manera de manejar y complementar estos pensamientos y combatir esta geopolítica del conocimiento es por medio de la educación (universidades) utilizando una educación interculturalista en la cual todos tengan oportunidad de aprender utilizando ideología y el saber propio  enfocada en la cultura propia de los saberes.
            Joaquín Brunner (1988) reconoce la existencia de dos enfoques para estudiar el funcionamiento de los sistema de educación superior, relativamente excluyente entre si y pertenecientes a dos territorios geográficos; el análisis organizacional y el análisis histórico-social. El primero se emplea preferentemente  en el norte desarrollado, en tanto que el segundo es el dominante en américa latina en consecuencia en la región de Mercosur. El análisis organizacional se caracteriza por su énfasis interno y sincrónico, le da prioridad al conocimiento, relevancia a los procesos micro, a la diferenciación, se preocupa por las relaciones de trabajo y el sistema de límites. El análisis histórico-social enfatiza sus elementos externos y diacrónicos, le da prioridad a los actores, relevancia a los procesos macro por etapas, al sistema y a la relación de poder.
            El norte global, entendiendo por tal Europa y Norteamérica. Durante cinco siglos las ideas de ciencia y de ciencias sociales salieron de esta parte del mundo, que es una pequeña parte del mundo y que no fue solamente la fuerza de las ideas, sino la idea de la fuerza la que trasplantó ese conocimiento a todas partes del mundo. Desde esa mirada, el norte tiene las soluciones y el sur tiene los problemas y el norte, solidariamente, puede ayudar a resolver estos problemas. Esto es lo que ha pasado, en síntesis, durante cinco siglos.
            ¿Qué es el sur? No es el sur geográfico, es geopolítico. Dentro del sur geográfico hay un norte: las élites del sur actúan desde la perspectiva del norte. Es un trabajo de resistencia a un paradigma dominante de conocimiento que no permite a gran parte de la población del mundo, representar ese mundo como suyo. ¿Cómo puedo yo, suramericano, representar a suramericano como mía? Si yo no puedo representar el mundo como propio tampoco puedo transformarlo como propio.
            ¿Qué son las epistemologías del sur? Son prácticas de conocimiento y de validación de conocimiento a partir de las perspectivas de los pueblos que han sufrido sistemáticamente las opresiones, discriminaciones, explotaciones del capitalismo, del colonialismo y del patriarcado. Son un conjunto de prácticas de conocimiento a partir de la resistencia. Una epistemología que busca validar conocimientos nacidos en la lucha. Es difícil porque nuestras universidades enseñan el conocimiento de los vencedores, no de los vencidos.

Estado nacional  y paradigma civilizatorio en el contexto de la Educación.

            Es un extraordinario tema a desarrollar sobre el Estado nacional capitalista, seguido del paradigma civilizatorio en el contexto de la educación en la región de Mercosur. Para poder tocar a fondo el referido tema debemos hurgar el origen histórico que parte desde el siglo XV, 1492 del descubrimiento de américa, será momento fundacional en el imaginario colectivo de la subjetividad occidental moderna, puesto que implicó no sólo el encubrimiento del otro, sino la negación pragmática-concreta de lo distinto (Dussel, 1994). El capitalismo, la modernidad y la colonialidad surgen de manera simultánea, por tanto, el análisis -diacrónico o sincrónico- de la forma socio-histórica de uno de estos fenómenos no debe desarticularse del estudio de dicha tríada civilizatoria. La colonialidad, la modernidad y el capitalismo son fenómenos entrelazados que han configurado diferentes relaciones de dominación, diversos mecanismos.
            A lo largo de la historia latinoamericana, el fenómeno de la colonialidad ha demostrado características similares: dominación, racismo, humillación, imposición, violencia, etc. con distintos matices paradigmáticos (hispanización, eurocentrismo, american way of life). En este sentido, podríamos decir que la colonialidad es una “forma” socio-histórica determinada geo-políticamente. El proceso de colonialidad trastoca todos los planos de la realidad social, es decir, su dinámica teleológica puede apreciarse en el ámbito de la cultura, la epistemología, la política, la religión, la educación.
            Desde la diferencia colonial epistémica, analizamos de manera crítica los paradigmas u horizontes civilizatorios de Suramérica que viene hacer casi la territorialidad del hoy Mercosur. Es evidente que las relaciones sociales no son homogéneas ni mucho menos estáticas, sin embargo, podemos observar algunos rasgos comunes; dominación, resistencias, luchas, conflictos, que las configuran como sociedades colonizadas.
            A partir de la conquista de América se instauró una nueva relación de poder, no sólo racial y ontológica, sino epistémica. La colonialidad del poder fue paralela a la imposición de un nuevo patrón cognoscitivo. La evangelización de los indígenas significaba, no sólo el intento de penetrar en el núcleo ético-mítico de su imaginario, sino en la reconfiguración de sus procesos gnoseológicos. La dinámica teleológica de la colonialidad del poder y del saber dio como consecuencia una “colonialidad del hacer” de la sociedad latinoamericana y caribeña. La colonialidad del saber fortaleció la dependencia epistémica de los intelectuales, las universidades y las corrientes ideológicas latinoamericanas. Las teorías de Hobbes, Locke, Rousseau, Weber, etc., se pensaron como universalmente válidas para el estudio de la humanidad.
            La colonialidad del saber, se fortaleció, no sólo con las ideologías del progreso, sino con la emergencia de las ciencias sociales. Desde México hasta Argentina se enseñaba el positivismo más recalcitrante, en las universidades se inculcaba el dogmatismo de la ciencia secular y los pensadores refractaban las ideas importadas de Europa. En este sentido las ciencias sociales fueron otro instrumento al servicio del poder colonial.
            El segundo momento fáctico de la colonialidad del hacer en el espacio latinoamericano se gesta en los albores del siglo XIX. El núcleo criollo blanco de la región acaparó la riqueza y monopolizó el poder. Se re-estableció una pirámide social somáticamente diferenciada. En este sentido la idea de raza no sólo jugó un papel importante en la reconfiguración del poder sino que fue determinante en la estructura social.  
            El periodo de independencia es muy complejo y significativo, puesto que no sólo representa la formación de los Estados-nacionales (fundamental en la colonialidad del poder) sino la configuración de la “doble conciencia” latinoamericana que dará como resultado una reconstitución en la “colonialidad del hacer”, es decir, la transfiguración de los paradigmas civilizatorios-coloniales en las prácticas sociales, lingüísticas y culturales de la población. A pesar que en el siglo XVIII ya en Europa y Norte América, en tiempo del movimiento cultural de la Ilustración, consolidaban su Estado Nacional es en el siglo XIX que se estable en Suramérica por la gesta independentista. De acuerdo a la teoría del Estado: unidad territorial, gobierno común, idioma, costumbre y tradiciones e historia.
            La doble conciencia en análisis de dos personajes importantes (Jefferson y Bolívar) en los procesos de independencia de este continente, la memoria y tradición inglesa de Jefferson distaba, en cierto sentido, de la hispánica representada por Bolívar. Sin embargo, ambos contribuyeron al surgimiento, no sólo de la idea de hemisferio occidental, sino a la implantación de la conciencia criolla, anglo e hispánica
            La centralidad de Europa en el sistema-mundo, provocó el desplazamiento del paradigma colonial en América Latina. El ascenso económico de Europa propició la consolidación de la colonialidad del poder, formación de Estados nacionales monopolizados por una minoría blanca, la colonialidad del saber; ideologías de progreso, iluminismo, visiones evolucionistas, etc. y la colonialidad del hacer; idea de ciudadanía, urbanidad y civismo.
            La consolidación de los Estados-nación en el espacio latinoamericano fue legitimada por la entelequia de un tránsito ineluctable hacia la modernidad. El “estado de naturaleza” debía ser trascendido al “estado político” por medio de aparatos o instituciones geopolíticamente determinadas. Es por ello, que tanto la organización política como las constituciones fueron establecidas en función de los parámetros occidentales. El Estado-nación y su corolario, la ciudadanía, ejercieron un disciplinamiento sobre el hacer de los individuos y grupos. La lógica del poder se transfiguró, en los albores del siglo XIX, mostrando que tanto las relaciones de dominación como las de resistencia no son estáticas, ni mucho menos homogéneas.
            Cuando nos hacemos una reflexión  del contexto educativo atreves de la historia desde el descubrimiento de américa, el primer periodo del capitalismo, la etapa independentista, el establecimiento del Estado-Nacional, inicialmente se observa que la colonización no fue solo territorial o del poder, fue la colonización del saber, las mismas estaban al servicio del poder colonial, en el cual su visión del conocimiento partía de los presupuestos del reformismo borbónico en el cual el periódico jugaba un papel indispensable en el proyecto civilizatorio de los territorios. Este proyecto civilizatorio que emprendió en México 1521, procuro por todos los medios posibles la restructuración de la cultura autóctona.
            En la región de Mercosur, en el inicio del Estado- nacional, salimos del paradigma civilista y casi de manera directa el mundo llega la revolución industrial y se crea un sistema educativo modelador, que esta idealizado para el hombre de fábrica, memorización, mecanización, desde ese tiempo siempre nos anuncian un cambio, en la década de los 60, se hablaba de un cambio por que había llegado la escuela activa y la escuela nueva, en los 70 algunos dicen Jean Piaget, primero revolución cognitivo son la esperanza del cambio, diez (10) años después  el constructivismo epistemológico, llegaron los 90, aparece el constructivismo pedagógico y llegamos al años 2000, y muchos universidades y pedagogos  dicen que ahora sí, se han pronunciado   por el modelo por competencias. Será que llegara el cambio tan anhelado en la educación?
            La gran pregunta es cómo logramos los cambios en la escuela? esta sea convertido en la institución más conservadora, y porque cambiarla?, la primera razón es por el mundo social y económicamente cambio, hay una revolución del conocimiento, lo que pasa en el mundo es diferente a lo que enseñan en la escuela. La segunda hay una globalización, todo se entrelazo se comunicó y por último se flexibilizo, siguen siendo los mismos currículos, es necesario volver a pensar la escuela, el liceo y la universidad.
            Vivimos un momento de profundas incertidumbres. Nos encontramos ante una crisis civilizatoria que tiene expresiones ecológicas, políticas, culturales y sociales, todas ellas interconectadas. No es posible obviar esta crisis multidimensional si se quiere entender el mundo que habitamos y educar integralmente a personas críticas, autónomas y capaces de afrontar, con inteligencia y humanidad, estos momentos de cambio acelerado.
            En los inicios del siglo XXI, las diversas expresiones de la crisis cuestionan el paradigma que ha dominado desde el inicio de la modernidad. La mundialización del capitalismo, el crecimiento demográfico y la revolución tecnológica en el ámbito de la información y la comunicación han desencadenado una expansión ilimitada del deseo de consumo y de las demandas económicas que han provocado un aumento enorme de la presión sobre los recursos de la naturaleza, la alteración profunda de los ciclos naturales y la superación de los límites físicos del planeta. Puede decirse que los seres humanos hemos llenado el planeta que habitamos.
            La región de Mercosur, vista la crisis política que viven actualmente los países miembros y que se refleja en el sistema educativo es necesario reproducir los modelos exitosos que se están dando en Europa y Asia, entendiendo que debe llevarse un tiempo, la clave son los valores, arraigamiento cultural, y la estimación de sus docente seleccionados bajo un sistema riguroso, aquí el gran protagonista es el docente y son los mejores que educan en la primaria, con clases dinámicas que enseñan a pensar y no ha memorizar.
Referencia

Sierra, C. (2012), Reorientación Educativa en crisis de civilización; un reto bioética ineludible. Revista de bioética Latinoamérica/2012/ volumen 9, número 1, página 23-52.

Martínez, L. (2011), Paradigma Civilizatorio y Atavismo coloniales en Latinoamericana. Poder y ciencias sociales; Revista del CESLA, Varsovia. Polonia.

Herrera, Y. (2016), Educar y aprender en un marco de crisis civilizatoria; El diario de la Educación: Blog Fundación Periodismo Plural; Disponible en https://eldiariodelaeducacion.com/blog/. Consultado: 2020, Febrero 09

Rama, C (2005), La Política de Educación Superior en América Latina y el Caribe; Revista de la educación superior. Disponible: publicaciones.anuies.mx/pdfs/revista/revista. Consultado: 2020, Febrero 10