Filiberto Colmenares
filcol36@gmail.com
Para interpretar la geopolítica del
conocimiento en el contexto del Mercosur sea hace necesario tener claro dichos significados
que es el Mercosur? Es el mercado común del sur, es Integración Regional que
brinda objetivos favorables en materia de comercio esta comprende la libre circulación de Bienes, Servicios y
Factores productivos entre países; el establecimiento de un arancel externo
normal y la adopción de una política comercial común, se firma el tratado el 26
de Marzo de 1991 en la Asunción, Paraguay. Participando los países: Brasil,
Argentina, Uruguay, y en fases posteriores, se ha incorporado Venezuela y
Bolivia, también tiene unos Estados asociados: Chile, Colombia, Ecuador,
Guyana, Perú y Surinam.
Ahora, que es geopolítica del
conocimiento?, en documento extraído de
la entrevista realizada al profesor y escritor Walter Mignolo en 2003,
en base a su texto “geopolítica del conocimiento y colonialidad del poder”,
señala lo siguiente: “La geopolítica del conocimiento se describe como la
demarcación, geo-histórica que sufren las ciencias de estudio y las artes,
ubicada en Grecia y Europa, y en el lapso del modernismo”. Esto nos lleva a
explicar que el modernismo es un movimiento literario que se desarrolló entre
los años 1.880 y 1.920, cuyo objetivo estético es la búsqueda de la belleza
como medio para huir de la realidad cotidiana y de mostrar su desacuerdo con la
materialista sociedad burguesa.
Walter Mignolo: argumento trata de
desplazar la idea de las geopolíticas del conocimiento en este caso América
Latina, argumento.
América Latina” es una consecuencia y
un producto, de la geopolítica del conocimiento, esto es, del conocimiento
geopolítico fabricado e impuesto por la “modernidad”, en su autodefinición como
modernidad. En
este sentido, “América Latina” se fue fabricando como algo desplazado de la modernidad,
un desplazamiento que asumieron los intelectuales y estadistas latinoamericanos
y se esforzaron por llegar a ser “modernos” como si la “modernidad” fuera un
punto de llegada y no la justificación de la colonialidad del poder
Como es sabido, la secularización
del conocimiento aparentemente se opuso y distanció de la cristiandad. No
obstante, en un gesto complementario mantuvo a la cristiandad cerca, puesto que
la religión cristiana les era necesaria a los filósofos de la ilustración para
asegurarse de que todas las otras religiones eran inferiores a la cristiana. Y,
como también sabemos, si la secularización generó el liberalismo, el
liberalismo generó su contrapartida semántica, el marxismo. De tal modo que
cristiandad, liberalismo y marxismo, no son dos caras de la misma moneda, sino
tres caras de un solo lado de la moneda. El otro lado de la moneda es la
colonialidad. Y la colonialidad abre las puertas de todos aquellos
conocimientos que fueron subalternados en nombre del cristianismo, del
liberalismo y del marxismo.
La colonización del saber, bajo el
control y dominación del cristianismo, liberalismo y marxismo, se puede hacer
una reflexión sobre la geopolítica en la región del Mercosur, la principal y
más recomendable manera de manejar y complementar estos pensamientos y combatir
esta geopolítica del conocimiento es por medio de la educación (universidades)
utilizando una educación interculturalista en la cual todos tengan oportunidad
de aprender utilizando ideología y el saber propio enfocada en la cultura propia de los saberes.
Joaquín Brunner (1988) reconoce la
existencia de dos enfoques para estudiar el funcionamiento de los sistema de
educación superior, relativamente excluyente entre si y pertenecientes a dos
territorios geográficos; el análisis organizacional y el análisis
histórico-social. El primero se emplea preferentemente en el norte desarrollado, en tanto que el
segundo es el dominante en américa latina en consecuencia en la región de
Mercosur. El análisis organizacional se caracteriza por su énfasis interno y
sincrónico, le da prioridad al conocimiento, relevancia a los procesos micro, a
la diferenciación, se preocupa por las relaciones de trabajo y el sistema de
límites. El análisis histórico-social enfatiza sus elementos externos y
diacrónicos, le da prioridad a los actores, relevancia a los procesos macro por
etapas, al sistema y a la relación de poder.
El norte global, entendiendo por tal
Europa y Norteamérica. Durante cinco siglos las ideas de ciencia y de ciencias
sociales salieron de esta parte del mundo, que es una pequeña parte del mundo y
que no fue solamente la fuerza de las ideas, sino la idea de la fuerza la que
trasplantó ese conocimiento a todas partes del mundo. Desde esa mirada, el
norte tiene las soluciones y el sur tiene los problemas y el norte,
solidariamente, puede ayudar a resolver estos problemas. Esto es lo que ha
pasado, en síntesis, durante cinco siglos.
¿Qué es el sur? No es el sur
geográfico, es geopolítico. Dentro del sur geográfico hay un norte: las élites
del sur actúan desde la perspectiva del norte. Es un trabajo de resistencia a
un paradigma dominante de conocimiento que no permite a gran parte de la
población del mundo, representar ese mundo como suyo. ¿Cómo puedo yo,
suramericano, representar a suramericano como mía? Si yo no puedo representar
el mundo como propio tampoco puedo transformarlo como propio.
¿Qué son las epistemologías del sur?
Son prácticas de conocimiento y de validación de conocimiento a partir de las
perspectivas de los pueblos que han sufrido sistemáticamente las opresiones,
discriminaciones, explotaciones del capitalismo, del colonialismo y del patriarcado.
Son un conjunto de prácticas de conocimiento a partir de la resistencia. Una
epistemología que busca validar conocimientos nacidos en la lucha. Es difícil
porque nuestras universidades enseñan el conocimiento de los vencedores, no de
los vencidos.
Estado nacional y paradigma civilizatorio en el contexto de la
Educación.
Es un extraordinario tema a
desarrollar sobre el Estado nacional capitalista, seguido del paradigma
civilizatorio en el contexto de la educación en la región de Mercosur. Para
poder tocar a fondo el referido tema debemos hurgar el origen histórico que
parte desde el siglo XV, 1492 del descubrimiento de américa, será momento
fundacional en el imaginario colectivo de la subjetividad occidental moderna,
puesto que implicó no sólo el encubrimiento del otro, sino la negación
pragmática-concreta de lo distinto (Dussel, 1994). El capitalismo, la modernidad
y la colonialidad surgen de manera simultánea, por tanto, el análisis -diacrónico
o sincrónico- de la forma socio-histórica de uno de estos fenómenos no debe
desarticularse del estudio de dicha tríada civilizatoria. La colonialidad, la
modernidad y el capitalismo son fenómenos entrelazados que han configurado
diferentes relaciones de dominación, diversos mecanismos.
A lo largo de la historia
latinoamericana, el fenómeno de la colonialidad ha demostrado características
similares: dominación, racismo, humillación, imposición, violencia, etc. con
distintos matices paradigmáticos (hispanización, eurocentrismo, american way of
life). En este sentido, podríamos decir que la colonialidad es una “forma”
socio-histórica determinada geo-políticamente. El proceso de colonialidad trastoca
todos los planos de la realidad social, es decir, su dinámica teleológica puede
apreciarse en el ámbito de la cultura, la epistemología, la política, la
religión, la educación.
Desde la diferencia colonial
epistémica, analizamos de manera crítica los paradigmas u horizontes
civilizatorios de Suramérica que viene hacer casi la territorialidad del hoy
Mercosur. Es evidente que las relaciones sociales no son homogéneas ni mucho
menos estáticas, sin embargo, podemos observar algunos rasgos comunes; dominación,
resistencias, luchas, conflictos, que las configuran como sociedades
colonizadas.
A partir de la conquista de América
se instauró una nueva relación de poder, no sólo racial y ontológica, sino
epistémica. La colonialidad del poder fue paralela a la imposición de un nuevo
patrón cognoscitivo. La evangelización de los indígenas significaba, no sólo el
intento de penetrar en el núcleo ético-mítico de su imaginario, sino en la reconfiguración
de sus procesos gnoseológicos. La dinámica teleológica de la colonialidad del
poder y del saber dio como consecuencia una “colonialidad del hacer” de la
sociedad latinoamericana y caribeña. La colonialidad del saber
fortaleció la dependencia epistémica de los intelectuales, las universidades y
las corrientes ideológicas latinoamericanas. Las teorías de Hobbes, Locke,
Rousseau, Weber, etc., se pensaron como universalmente válidas para el estudio
de la humanidad.
La colonialidad del saber, se
fortaleció, no sólo con las ideologías del progreso, sino con la emergencia de
las ciencias sociales. Desde México hasta Argentina se enseñaba el positivismo
más recalcitrante, en las universidades se inculcaba el dogmatismo de la
ciencia secular y los pensadores refractaban las ideas importadas de Europa. En
este sentido las ciencias sociales fueron otro instrumento al servicio del
poder colonial.
El segundo momento fáctico de la
colonialidad del hacer en el espacio latinoamericano se gesta en los albores
del siglo XIX. El núcleo criollo blanco de la región acaparó la riqueza y
monopolizó el poder. Se re-estableció una pirámide social somáticamente
diferenciada. En este sentido la idea de raza no sólo jugó un papel importante
en la reconfiguración del poder sino que fue determinante en la estructura
social.
El periodo de independencia es muy
complejo y significativo, puesto que no sólo representa la formación de los
Estados-nacionales (fundamental en la colonialidad del poder) sino la
configuración de la “doble conciencia” latinoamericana que dará como resultado
una reconstitución en la “colonialidad del hacer”, es decir, la transfiguración
de los paradigmas civilizatorios-coloniales en las prácticas sociales, lingüísticas
y culturales de la población. A pesar que en el siglo XVIII ya en Europa y
Norte América, en tiempo del movimiento cultural de la Ilustración,
consolidaban su Estado Nacional es en el siglo XIX que se estable en Suramérica
por la gesta independentista. De acuerdo a la teoría del Estado: unidad
territorial, gobierno común, idioma, costumbre y tradiciones e historia.
La doble conciencia en análisis de
dos personajes importantes (Jefferson y Bolívar) en los procesos de
independencia de este continente, la memoria y tradición inglesa de Jefferson
distaba, en cierto sentido, de la hispánica representada por Bolívar. Sin
embargo, ambos contribuyeron al surgimiento, no sólo de la idea de hemisferio
occidental, sino a la implantación de la conciencia criolla, anglo e hispánica
La centralidad de Europa en el sistema-mundo,
provocó el desplazamiento del paradigma colonial en América Latina. El ascenso
económico de Europa propició la consolidación de la colonialidad del poder, formación
de Estados nacionales monopolizados por una minoría blanca, la colonialidad del
saber; ideologías de progreso, iluminismo, visiones evolucionistas, etc. y la
colonialidad del hacer; idea de ciudadanía, urbanidad y civismo.
La consolidación de los
Estados-nación en el espacio latinoamericano fue legitimada por la entelequia
de un tránsito ineluctable hacia la modernidad. El “estado de naturaleza” debía
ser trascendido al “estado político” por medio de aparatos o instituciones
geopolíticamente determinadas. Es por ello, que tanto la organización política
como las constituciones fueron establecidas en función de los parámetros occidentales.
El Estado-nación y su corolario, la ciudadanía, ejercieron un disciplinamiento
sobre el hacer de los individuos y grupos. La lógica del poder se transfiguró,
en los albores del siglo XIX, mostrando que tanto las relaciones de dominación como
las de resistencia no son estáticas, ni mucho menos homogéneas.
Cuando nos hacemos una
reflexión del contexto educativo atreves
de la historia desde el descubrimiento de américa, el primer periodo del
capitalismo, la etapa independentista, el establecimiento del Estado-Nacional,
inicialmente se observa que la colonización no fue solo territorial o del poder,
fue la colonización del saber, las mismas estaban al servicio del poder
colonial, en el cual su visión del conocimiento partía de los presupuestos del
reformismo borbónico en el cual el periódico jugaba un papel indispensable en
el proyecto civilizatorio de los territorios. Este proyecto civilizatorio que
emprendió en México 1521, procuro por todos los medios posibles la
restructuración de la cultura autóctona.
En la región de Mercosur, en el
inicio del Estado- nacional, salimos del paradigma civilista y casi de manera
directa el mundo llega la revolución industrial y se crea un sistema educativo
modelador, que esta idealizado para el hombre de fábrica, memorización,
mecanización, desde ese tiempo siempre nos anuncian un cambio, en la década de
los 60, se hablaba de un cambio por que había llegado la escuela activa y la
escuela nueva, en los 70 algunos dicen Jean Piaget, primero revolución
cognitivo son la esperanza del cambio, diez (10) años después el constructivismo epistemológico, llegaron
los 90, aparece el constructivismo pedagógico y llegamos al años 2000, y muchos
universidades y pedagogos dicen que
ahora sí, se han pronunciado por el
modelo por competencias. Será que llegara el cambio tan anhelado en la
educación?
La gran pregunta es cómo logramos
los cambios en la escuela? esta sea convertido en la institución más
conservadora, y porque cambiarla?, la primera razón es por el mundo social y
económicamente cambio, hay una revolución del conocimiento, lo que pasa en el
mundo es diferente a lo que enseñan en la escuela. La segunda hay una
globalización, todo se entrelazo se comunicó y por último se flexibilizo,
siguen siendo los mismos currículos, es necesario volver a pensar la escuela,
el liceo y la universidad.
Vivimos un momento de profundas
incertidumbres. Nos encontramos ante una crisis civilizatoria que tiene
expresiones ecológicas, políticas, culturales y sociales, todas ellas
interconectadas. No es posible obviar esta crisis multidimensional si se quiere
entender el mundo que habitamos y educar integralmente a personas críticas,
autónomas y capaces de afrontar, con inteligencia y humanidad, estos momentos
de cambio acelerado.
En los inicios del siglo XXI, las
diversas expresiones de la crisis cuestionan el paradigma que ha dominado desde
el inicio de la modernidad. La mundialización del capitalismo, el crecimiento
demográfico y la revolución tecnológica en el ámbito de la información y la
comunicación han desencadenado una expansión ilimitada del deseo de consumo y
de las demandas económicas que han provocado un aumento enorme de la presión
sobre los recursos de la naturaleza, la alteración profunda de los ciclos
naturales y la superación de los límites físicos del planeta. Puede decirse que
los seres humanos hemos llenado el planeta que habitamos.
La región de Mercosur, vista la
crisis política que viven actualmente los países miembros y que se refleja en
el sistema educativo es necesario reproducir los modelos exitosos que se están
dando en Europa y Asia, entendiendo que debe llevarse un tiempo, la clave son
los valores, arraigamiento cultural, y la estimación de sus docente
seleccionados bajo un sistema riguroso, aquí el gran protagonista es el docente
y son los mejores que educan en la primaria, con clases dinámicas que enseñan a
pensar y no ha memorizar.
Referencia
Sierra,
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